El reino del silencio
Las voces de los oprimidos han callado.
Han sido silenciadas.
Con las limosnas deberían haber comprado
cuchillos, no olvido.
En cambio se mordieron la lengua.
Como los esclavos del infierno de Dante
Desaparecen entre las sombras de las jarras
en el panteón de la taberna. Aquí
la opresión provoca vergüenza y
suicidios entre las víctimas.
(…) El bosque está enfermo. Las aguas están enfermas. El aire
está enfermo. La hierba está enferma. Los peces ya
no tiene ojos. Los pájaros se hunden en el mar, pesados
de plomo. Las gentes están enfermas. No hay
remedio. Hemos olvidado cómo podría
haber sido. Hemos olvidado cómo es. Cuando todos
están enfermos no hay ningún enfermo. El bosque
no está enfermo. Las aguas el aire la hierba los peces
los pájaros nosotros los hombres ya no estamos enfermos…
Claes Andersson.
Las voces de los oprimidos han callado.
Han sido silenciadas.
Con las limosnas deberían haber comprado
cuchillos, no olvido.
En cambio se mordieron la lengua.
Como los esclavos del infierno de Dante
Desaparecen entre las sombras de las jarras
en el panteón de la taberna. Aquí
la opresión provoca vergüenza y
suicidios entre las víctimas.
(…) El bosque está enfermo. Las aguas están enfermas. El aire
está enfermo. La hierba está enferma. Los peces ya
no tiene ojos. Los pájaros se hunden en el mar, pesados
de plomo. Las gentes están enfermas. No hay
remedio. Hemos olvidado cómo podría
haber sido. Hemos olvidado cómo es. Cuando todos
están enfermos no hay ningún enfermo. El bosque
no está enfermo. Las aguas el aire la hierba los peces
los pájaros nosotros los hombres ya no estamos enfermos…
Claes Andersson.
Extraído de "Todo tiene un límite: Ecologia y transformación social" de Jorge Riechmann
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